La gran expectativa creada en torno a tener una gran temporada teatral estival en los puntos de mayor afluencia turística del país se topó con la primera barrera. Despejadas las dudas que siempre existen acerca de la cantidad de veraneantes (todo indica que se está camino a un récord) y con una cartelera variada y atractiva en términos populares, el coronavirus comenzó a hacer de las suyas y encendió todas las alarmas.
Ayer se anunció que tanto Fátima Florez como Nito Artaza, quienes encabezan sus respectivos shows en Mar del Plata, dieron positivo de covid-19, por lo que suspendieron sus presentaciones hasta la próxima semana. Es un golpe de entrada nomás, en particular para los empresarios que no pueden proyectar cómo les irá en un escenario (el sanitario, no el de las tablas) tan incierto; pero el público puede quedarse tranquilo: las entradas adquiridas se canjean a nueva fecha o se devuelve el monto por la vía correspondiente (efectivo si fueron compradas en boletería o reintegro en tarjeta).
El primer anuncio fue referido a Artaza, quien está en el Teatro Atlas con “Los ‘80 están de vuelta”, reprogramada para el martes 4 de enero, según se informó a través de las redes sociales. Para dos días después está anunciado el retorno de “Fátima es Camaleónica” en el Teatro Roxy, según publicó el productor Lino Patalano en su cuenta de Twitter, donde confirmó que la imitadora había dado positivo.
“Luego del resultado del control semanal, se tomó conocimiento de que, aún no padeciendo ninguno de los síntomas propios del caso y encontrándose en perfecto estado de salud, Fátima Florez resultó ser covid positiva, motivo por el cual ya se encuentra aislada, llevando a cabo la necesaria cuarentena, suspendiendo las funciones a partir de la fecha. Si bien podría volver a hisoparse dentro de cinco días y dar negativo, lo cual le permitiría regresar al trabajo, tanto ella como la producción decidieron observar de todas maneras los 10 días de total aislamiento, para la seguridad de ella, del elenco, del personal de la sala y del público asistente”, indicó.
La reactivación
La expectativa creada entre los teatristas acerca de un reencuentro con el público veraniego se sostiene en remarcar que los teatros son espacios seguros, que cumplen con todos los protocolos sanitarios y cuidados exigidos por las autoridades de cada lugar. También existe una atención especial sobre los elencos, como lo indican los controles periódicos preventivos que se vienen haciendo, y que arrojaron como novedad los contagios de Florez y de Artaza (los cuales implican el aislamiento de sus compañeros de escena).
Y esa ilusión se sustenta además en cifras concretas. De acuerdo a datos de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (Aadet), publicados por la agencia Télam en su portal digital, el mes pasado se alcanzó la misma afluencia a las salas que hace dos años (2020 no es tomado en cuenta, por lo atípico de ese año, sin vacunación y con muchos espacios cerrados): se registró el 28% menos de espectadores que en el mismo mes de 2019, pero hubo el 28% menos de funciones, “por lo que el promedio por función está calcado”, se afirmó desde la institución.
La comparación en torno a recitales y espectáculos musicales repite el esquema ya que entre noviembre de 2019 y noviembre de 2021 “hubo el 37% menos de espectadores pero hubo casi idéntica proporción de shows menos”.
El empresario Carlos Rottemberg, titular de Aadet, presentó las cifras como “una bisagra pos-vacunación para mostrarnos y decir que tenemos ganas, que nos quedan fuerzas y sobre todo que nos sobran necesidades”. En su balance de 2020, destacó que “vivimos, como todos, atravesados transversalmente por la pandemia por una situación inusual que dejó heridos por todos lados y ni qué hablar de lo que les pasó a los colegas del teatro independiente, una actividad que mueve a unas 400.000 personas por año. Definitivamente el virus nos arrebató la profesión a todos y afectó la economía de cada persona de la actividad”.
“La recuperación del público -se explayó en Télam- es un reconocimiento a cómo se manejó la actividad en pandemia y por cómo la actividad escénica no apuró los tiempos. Y hoy estamos gozando de ese crédito y tal vez por eso en apenas dos meses ya estamos viendo una situación que yo pensé que iba a postergarse más”. “Estoy con ganas de programar y de que los artistas vuelvan a los escenarios. Este es el momento de convocar al público y no hay que dejar pasar la oportunidad”, concluyó.